El triunfo de la Selección contra Polonia el día en que el país amaneció tomado


Todos sabían que el golpe militar era inevitable. “Uno más”, se decía en las calles sin imaginar la masacre que desatarían Videla-Massera-Agosti después de desplazar a Isabel Martínez, viuda de Juan Domingo Perón desde julio de1974. En la Navidad de 1975, el ERP atacó el comando Domingo Viejobueno, en Monte Chingolo. Si faltaba una excusa, los militares ya la tenían. La Selección que dirigía César Luis Menotti hizo una mini pretemporada para la gira europea de cinco partidos prevista para marzo. Marzo llegó pronto.
El 20, la Selección le ganó 1-0 a la Unión Soviética en Kiev en el inicio de la tourneé. Quedó grabado en la memoria de los futboleros por el gol de Kempes y porque Hugo Gatti, con pantalones largos, gorro de lana y una petaca de whisky al lado de un poste, se debatía entre parar los ataques soviéticos y enfrentar el frío y la nieve. Fue, desde ese día “El Oso de Kiev”.
Cuatro días después, Argentina enfrentaría a Polonia en Chorzow, al sur de aquel país, cerca de Auschwitz, cerca de Katowice, donde había nacido el papa Juan Pablo II. La selección polaca era un equipo de primer nivel: campeones olímpicos de 1972, terceros en el Mundial alemán dos años después y una generación dorada con Zmuda, Szymanowsky, Deyna, Lato, Szarcha, Gadocha y un jovencísimo Boniek.
El asalto militar fue bien temprano. La noticia llegó a la delegación argentina cuando algunos dirigentes y periodistas regresaban de una visita a Auschwitz. Fue José María Muñoz el primero que recibió la novedad desde Buenos Aires y se la comunicó a Menotti, quien estaba conversando con Héctor Vega Onesime, el hombre fuerte de El Gráfico en el hotel Silesia, en Katowice, ciudad vecina a Chorzow, donde se alojaba el plantel. La escena la reconstruyó el periodista Ezequiel Fernández Moores en su reciente libro “Menotti, el primero”. Aquí, en la Argentina, la asonada se tornaba vertiginosa: cierre de sindicatos y organizaciones sociales, “operativos”, calles valladas y un comunicado oficial tras otro por cadena nacional. Se había interrumpido la trasmisión televisiva de los cuatro canales que existían. El comunicado 23 anunciaba que se emitiría el partido de Chorzow a partir de las 13.30 local.
Las versiones de lo que ocurrió en Polonia antes del partido varían. Algunos jugadores dicen que se enteraron de la interrupción democrática luego del juego. Otros, todo lo contrario. Y es la más verosímil. Varios testimonios, sobre todo el de Leopoldo Luque, sostenían que el más afectado era Mario Kempes. Que hasta lagrimeó y se fue a su habitación y lo siguieron los jugadores de más nombre. Algunos dijeron que evaluaron no jugar. Otros lo desmintieron por completo. Todos coincidieron en que Menotti solo habló del partido y ni mencionó lo que pasaba en el país.
Pedro Orgambide estaba a cargo de la delegación. También viajaron los dirigentes Julián Pascual (Ferro) y Ramón Vinagre (Racing).
El comentarista de Muñoz fue Julio César Calvo, hermano de Ana Laborde, quien estuvo desaparecida, luego liberada y declaró en el histórico juicio que condenó a los militares golpistas. Y el relator para emisión televisiva era Fernando Niembro, que no había cumplido 30 años y temía por su padre, Paulino, de militancia sindical, cercano al gobierno peronista, dirigente de AFA y presidente de Nueva Chicago.
El torneo local que había empezado en febrero no se había interrumpido. El 26 de marzo River jugó con Temperley y el día después del golpe, Estudiantes enfrentó al Portuguesa ecuatoriano por la Libertadores.
Las pantallas trajeron las imágenes del partido. Gatti; Tarantini, Olguín, Daniel Killer, Carrascosa; Trobbiani, Gallego, Bochini, Héctor Scotta, Luque y Kempes fueron los elegidos por el Flaco. Gatti sufrió un gol olímpico a los 58 minutos, pero a los 62 empató Kempes. Antes de que reanudaran, Menotti sacó a Scotta y puso a Houseman, quien a los 69 se adelantó en un córner y puso el 2-1 final con un cabezazo. Aquel equipo que jugó el día del golpe tuvo a seis hombres que integrarían la Selección que dos años después sería campeona del mundo. La gira continuó con otros tres partidos. Derrotas con Hungría por 2-0 y con el Hertha Berlin por 2-1, más un 0-0 con Sevilla.
El retorno al país fue la primera semana de abril. A otro país. A un país tomado.
“Cuando volvimos lo primero que hice fue renunciar”, le dijo Menotti al periodista Eduardo Verona en una entrevista para Diario Popular de hace exactamente diez años. El Flaco contó que a la Selección lo había llevado David Bracutto, dirigente de Huracán, tras su gran campaña en el 73, pero Bracutto estaba desplazado y la AFA era manejada por Alfredo Cantilo. “Me dijo que, fuera del fútbol, conmigo no coincidía en nada, pero que iba a defender mi proyecto hasta las últimas consecuencias porque eso iba a funcionar”, cuenta Verona que le dijo Menotti sobre el motivo de su continuidad cuando desde varios sectores le reclamaban la renuncia y los propios militares golpistas le pedían a Cantilo que lo echaran. No fue así.
Fuente: www.clarin.com



